... que arropa el nacimiento de grandes vinos. De horizontes abiertos, largas horas de exposición solar, fuertes contrastes climáticos y un largo saber viticultor. La Ribera del Duero, en la meseta norte castellana, parece haber sido creada para ver nacer vinos de gran calidad.

Nuestros viñedos se cultivan entre los 750 y 900 metros de altitud, en las suaves lomas de nuestra región. Los suelos de piedra caliza, poco fértiles, con sedimentos constituidos por capas de arenas, limos y arcilla, reciben un índice de precipitación anual de unos 500 mm.